- Y no importa cuanto lo intente, siempre que quiero escapar y alejarme de ella no puedo; tiene una fuerza de atracción que no deja que me aparte de ella, y quiero, pero no puedo, no puedo alejarme de ella-.
Esas fueron las últimas palabras que aquel hombre escribió en el folio de su vida, justo un segundo antes de arrojarse al vacío de un cañón en medio de un desierto lúgubre y silencioso poseído por el Armagedón que dejo la cólera.
Pero ni el suicidio que cometió en medio de sus dudas lo salvó; pues despertó viendo su cadáver tirado en el suelo, e inmediatamente quedó ligado a la vida de aquella mujer, pues en realidad él siempre se engañó a sí mismo y a los demás diciendo que quería alejarse, se mintió a si mismo y la mentira fue tan fuerte que se volvió real para él pero jamas para su corazón.
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